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Creando una regla

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Aunque el concepto de una “regla de vida” puede parecer arcaico o reservado para monjes en monasterios lejanos, la verdad es que todo creyente puede beneficiarse de este concepto. En su introducción a esta lección, el Dr. J. L. Miller menciona a Evan B. Howard, quien dirige una organización llamada Spirituality Shop. Inspirado por sus hallazgos, el Dr. Miller sugiere desarrollar una regla de vida para avanzar hacia una espiritualidad saludable en tu propia vida.

Reflexión sobre el Evangelio

La base de toda práctica cristiana está arraigada en el evangelio. Comienza considerando:

  • ¿Qué inspira en ti la palabra evangelio?
  • ¿Cuál es la visión más amplia del evangelio y cómo lo interpretas?

El camino hacia la creación de una regla espiritual con prácticas espirituales saludables comienza reflexionando sobre el papel del evangelio en tu vida. Piensa en las obras divinas en tu mundo y en el mundo en general. Esto no es un ejercicio académico, por lo que no es necesario ser sistemáticamente preciso. Permítete una exploración íntima y personal de la influencia y el amor de Dios en tu vida y en el mundo.

Una Visión Personalizada del Evangelio

Con la visión general del evangelio en mente, ahora enfoca tu atención:

  • Examina tu etapa actual de vida.
  • Reconoce las áreas de tu vida que están alineadas con el evangelio y aquellas que no lo están.
  • Reflexiona sobre las recientes obras de Dios en tu vida y los posibles caminos futuros.

Este es tu “inventario” espiritual, un paso esencial para crear una regla que sea tanto personal como efectiva.

Identifica Tu Punto Crítico

El “punto crítico” es el área específica de tu vida que requiere un crecimiento o cambio espiritual inmediato:

  • ¿Qué desafíos enfrentas hoy, mañana y en el futuro cercano?
  • Pregúntate dónde luchas, dónde reaccionas fuertemente y dónde te sientes cercano o distante de Dios.

Estas ideas preparan el terreno para tu regla.

Creando la Regla

Con los fundamentos establecidos, ahora estás preparado para crear tu regla de vida. Esta regla incluirá prácticas espirituales que se relacionen directamente con las ideas obtenidas de tus reflexiones. Ajusta estas prácticas para abordar tu “punto crítico”, vinculándolas con tu comprensión del evangelio.

Por ejemplo, si has luchado para comprometerte con la Escritura, tu regla podría incluir leer un número determinado de versículos cada mañana. O si encuentras que la tecnología interrumpe tus prácticas espirituales, tal vez comprométete a no revisar tu teléfono hasta después de una oración matutina.

Recuerda, el objetivo no es formular una regla exhaustiva o demasiado ambiciosa, sino crear una guía realista y significativa adaptada a tus necesidades espirituales actuales.

Un Ejemplo

Aquí tienes un ejemplo de cómo podrías esbozar los contornos generales de una regla.

      • Visión General del Evangelio: ¿Qué evangelio está trayendo Dios ahora al mundo? Hay mucho miedo y enojo en el mundo en este momento. Pero esa no es toda la historia. Hay cristianos que tienen esperanza. Hay jóvenes con una fe fuerte. Todavía hay quienes están amando a otros y cuyas vidas encarnan buenas noticias para los demás.
      • Visión Personalizada: ¿Cómo se relaciona mi vida con ese evangelio? Me rindo tan fácilmente al enojo, el miedo y la desesperación. Parte de eso proviene de lo que veo en las redes sociales y en los canales de noticias por cable. Podría decir que me mantienen informado sobre qué orar y trabajar, pero estoy empezando a preguntarme si en realidad están erosionando y envenenando mi vida espiritual.
      • Punto Crítico: ¿Qué necesito para alinearme con el evangelio? Necesito “alimentar” mi mente con cosas diferentes. Por ejemplo, necesito leer más de los evangelios en la Escritura. Necesito orar con mayor fe, creyendo que Dios está obrando y que hay muchos cristianos que aún encarnan fe, esperanza y amor.
      • Regla Creada: Me comprometo a no usar las redes sociales ni ninguna fuente de noticias más tiempo del que leo en los evangelios cada semana, y no más de tres horas en total cada semana. Oraré al menos 10 minutos diarios de alabanza y agradecimiento a Dios con oraciones llenas de amor, alegría y esperanza.

En los monasterios, el concepto de un enrejado era útil para pensar en este tipo de “reglas” para nuestras vidas. Un enrejado es una especie de andamiaje que se utiliza para ayudar a las vides a crecer de manera ordenada y fructífera. Así como las vides necesitan un enrejado para crecer erguidas y florecer, a veces necesitamos estructuras o “reglas” para nuestras vidas que nos ayuden a florecer espiritualmente.

Establecer una “regla de vida” personal no se trata de confinarte, sino de canalizar el crecimiento espiritual en la dirección correcta. Proporciona la estructura necesaria para navegar por las complejidades de la vida mientras mantienes tu espíritu alineado con las enseñanzas de Dios. El amor de Dios por ti es ilimitado, y una regla de vida puede ayudarte a acercarte más a Él, enriqueciendo tanto tu viaje espiritual como tu vida cotidiana.